NISSAN PREPARA UN CONVENIO PARA NO PARAR SU FABRICA DE BARCELONA


Nissan planteará a los sindicatos nuevas medidas de flexibilidad en su convenio colectivo para que su planta de Barcelona pueda trabajar de forma permanente las 24 horas de los siete días de la semana. La dirección española de la marca nipona prevé apurar así la capacidad máxima de la fábrica, 264.000 unidades teóricas al año, para que esta sea más atractiva y competitiva en la captación de los nuevos vehículos que diseñe el grupo en el futuro.

El actual convenio expira en diciembre, con lo que las nuevas condiciones entrarán en vigor el próximo año. A partir de octubre de 2015, cuando se empiece a producir la pick up One Ton, las dos líneas de producción trabajarán en tres turnos de trabajo. La intención es que también se pueda operar los fines de semana durante todo el año y no solo durante puntas de producción, como sucede ahora.

El consejero director general de la compañía española, Frank Torres, señaló este martes durante el 29º Encuentro de la Automoción que organiza IESE que ese es uno de los objetivos marcados para el periodo 2014-16, en el que se prevé un recorte adicional de los gastos del 5%. “Esa flexibilidad la vamos a necesitar pronto si somos competitivos”, dijo, sin desvelar qué otras medidas deberán asumir los trabajadores más allá de explicar que se tendrá que poder hacer el mantenimiento de la fábrica sin parar ninguna de las dos líneas de producción.

Hasta 250.000 unidades

Los números actuales de producción de las instalaciones están muy lejos de ese objetivo de máximos. Este año se ensamblarán 132.000 unidades, pero la previsión es que la fabricación a pleno rendimiento de los tres modelos asignados en los últimos años —la furgoneta NV200 y su variable eléctrica, el Pulsar y la pick up One Ton— permitan alcanzar los 196.000 vehículos en 2016, una cifra que, si llegan otros podría llegar a las 250.000 unidades entre 2017 y 2019, generando 600 nuevos empleos directos. El tope de capacidad actual es de 219.000 unidades.

Torres explicó que esa flexibilidad la deberían asumir también los proveedores de la fábrica, a quienes avisó también que quiere que, cada vez más, trabajen dentro de las instalaciones de la Zona Franca. A las administraciones les reclamó “que no pongan pegas”, en referencia a medidas que eleven la fiscalidad o el precio de la energía.

 

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