50 años de la primera Comisión Obrera del Metal de Madrid

El 2 de septiembre de 1964 se creó la Comisión Obrera Provincial del Metal de Madrid, la primera de ese ámbito que funcionó de manera estable hasta el final de la dictadura. Para conmemorarlo, Mercedes González y Juan Moreno han escrito este artículo para el periódico digital Nueva Tribuna.


Fuente: Nueva Tribuna. El día 2 de septiembre de 1964 se creó la Comisión Obrera Provincial del Metal de Madrid, la primera de ese ámbito que funcionó de manera más o menos estable hasta el final de la dictadura. En 1963 había funcionado una comisión provincial en Vizcaya pero sus fines eran limitados (la readmisión de los despedidos de unas huelgas) y su duración muy breve.

La creación de la Comisión provincial no fue ni espontánea ni casual, sino fruto de un propósito deliberado de militantes del Partido Comunista en el que confluyeron católicos de las organizaciones seglares y algunos falangistas más disidentes.

Algunos enlaces de fábricas elegidos en las elecciones de 1963, acudían a los cursos del Vertical en el colegio de La Paloma, no para escuchar clases de nacional-sindicalismo, sino para conectar con quienes querían impulsar el fuerte movimiento reivindicativo surgido tras las huelgas mineras asturianas, extendidas a otras ramas y provincias. Como ya habían cuajado numerosas comisiones en las fábricas, ahora tocaba dar un paso adelante para coordinarlas y aprovechar para ello las posibilidades legales que ofrecía el propio sindicato oficial. El 10 de abril, ese grupo de enlaces decide reunirse todos los miércoles en “José Antonio 69”, la Delegación Provincial del Vertical.

La ocasión para dar otra vuelta de tuerca se presentó con motivo de la anulación de un aumento salarial del 20% establecido en la revisión del Convenio Siderometalúrgico, y convocaron una concentración de trabajadores en la Gran Vía el día 2 de septiembre. 600 enlaces entraron en el Sindicato y en presencia de las sorprendidas jerarquías, dice el acta de la reunión que “nombraron en Asamblea” una Comisión de Enlaces y Vocales Jurados de la Metalurgia Madrileña. Fueron 13: Camacho y Ariza (Perkins), Peinado y Meseguer (Pegaso), Goicoechea (Marconi), Macarrilla (CASA), Culebras (Flabesa), Salamanca (Isodel), Magaña (Femsa), Chafino (Standard), Casasola (Barreiros), Romero (Osram) y Martín (Eclipse). En realidad la Comisión incluyó enseguida a otros compañeros como Matorras (Marconi) falangista, como también lo eran los hermanos Reboul, Además de Goicoechea había otros católicos de las Vanguardia y de su grupo ilegal AST (Acción Sindical de Trabajadores), como Crescencio (Femsa) o Fuentes (Hélices).

En el acta se plasmaron los 9 puntos en los que expresaban las reivindicaciones y añadían:…se dará cuenta a los trabajadores en las empresas por parte de los Jurados y Enlaces, en reuniones extraordinarias y tablones de anuncio. También se acuerda transmitirlo a toda la prensa de la Capital y Jerarquías mas destacadas.

La Comisión de Enlaces, bajo el impulso de quienes ya la sentían como un órgano de Comisiones Obreras, hizo un amplio trabajo de extensión visitando fábricas, desafiando así a la estructura del Sindicato oficial que se veía suplantada. Al frente de la Sección Social del Metal estaba José Bañales, peón de la empresa Hierros Madrid, procurador en las Cortes donde, en la etapa final del pseudoparlamento franquista, se alineó con las posturas mas inmovilistas. Las luchas por el reconocimiento del aumento salarial no se limitaron a la concentración del 2 de septiembre, y A ella siguieron otras manifestaciones, algunas en el Paseo del Prado delante de la sede nacional de la Organización Sindical.

Se encendieron las alarmas y el propio José Solís, ministro de Sindicatos, que intentaba reformar tímidamente el sistema sindical, montó una reunión el 6 de enero de 1965 con cuatro miembros destacados de la Comisión para sondear sus intenciones. Acudieron por Comisiones, Marcelino Camacho, Julián Ariza, Matorras y Fuentes. Solís, con su conocido populismo los saludó así: ¡Camacho, que me estáis haciendo los del metal! Les escuchó, les dio algo de razón y prometió reformas que no llegaron. Seguramente se dio cuenta enseguida de que ese movimiento no era asimilable para sus planes de apertura controlada de la OSE. Algo que intentaría ese mismo año, con relativo éxito, con un sector de la CNT en la conocida operación del “Cincopuntismo”.

Por el contrario se incrementó el cerco a la Comisión del Metal, a la cual los verticalistas, primero le cerraron el pequeño local en el que asesoraban a los trabajadores los miércoles, y después de algunas provocaciones, e incluso agresiones (una de las más graves contra uno de los hermanos Reboul, quienes eran considerados traidores por los más ultras) se les expulsó de hecho del Sindicato.

Pero la Comisión ya había hecho lo principal y ante las expectativas creadas en el Metal, sindicalistas de otras ramas se habían interesado en esta experiencia.

La Comisión del Metal trasladó su actividad al Centro Social “Manuel Mateo” (administrado por falangistas reformistas) y allí se empezaron a montar las Comisiones provinciales de otras ramas. Artes Gráficas con Ceferino Maestú, neofalangista, Luis Royo de AST (después ORT), o los comunistas Nicolás Sartorius, Víctor Martínez Conde y Vicente Llamazares; el Textil, con Nati Camacho y Dulce Nombre Caballero; la Construcción con Trinidad García Vidales, Macario, Arcadio, Tranquilino, Paco el Cura...; la Banca con Emilio Petri o Antonio Gallifa; Transportes con Martino de Jugo, Clavo, Aranda…; etc.

Antes de que fueran expulsadas también del “Manuel Mateos” (y acogidas en el Pozo del Tío Raimundo por el solidario padre Llanos) las Comisiones empezaron a configurar lo que a finales de 1965 ya era una “Comisión Inter-ramas” que, en enero de 1966, aprobaría su primer documento programático bajo el título de “Ante el futuro del sindicalismo” que sería asumido como propio por la 1ª Asamblea Nacional de CCOO en junio de 1967.

Los dirigentes de la Comisión del Metal, y de la incipiente Inter, se trasladaron a muchas provincias de España para ayudar a montar Comisiones. A veces venían líderes de otras zonas a Madrid, caso de Soto y Saborido de Sevilla. Entre todos se armaron las candidaturas democráticas que alcanzarían muchos éxitos en las elecciones sindicales de 1966.

Además hubo grandes luchas: la del 28 de junio del 66, primera acción convocada por la Inter ante el Ministerio de Trabajo (Camacho, Maestú, Martínez Conde y Hernando detenidos); la “Marcha sobre Madrid” del 27 de enero del 67, con numerosas detenciones entre ellas las de Camacho y Ariza; la del 27 de octubre del 67 de ámbito nacional; y otras.

Enseguida se montó una represión feroz y sistemática para extirpar al movimiento que amenazaba al Régimen: miles de enlaces destituidos y de trabajadores despedidos, cientos de procesos en el TOP y sentencias del Tribunal Supremo que establecían la ilegalización de Comisiones Obrera (que por cierto no era legal) por subversiva y comunista. La propia Comisión de Metal sufrió cinco caídas policiales, la última de ellas en octubre de 1974. Bueno eran otros tiempos, pero lamentablemente también ahora hay un rebrote de la represión contra los sindicalistas, y solo hay que ver el elevado número de procesados por huelgas.

Aunque la represión consiguió debilitar a CCOO y se entró en una etapa de cierto reflujo, el movimiento se mantuvo vivo porque no cayó en clandestinismos y se refugió entre los trabajadores, en los centros de trabajo. Y porque contó con grandes simpatías en otros sectores como los estudiantes, abogados, actores, periodistas, curas, etc. En pocos años CCOO lideraría las luchas finales para desmontar el Sindicato Vertical e impedir los planes de continuidad de la Dictadura a la muerte de Franco.





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