CC OO reclama un plan industrial

CC OO reclama un plan industrial para reactivar un sector que en Cantabria ha perdido 5.800 trabajadores desde 2009

  • El sindicato exige a Gobierno y empresarios que asuman "en la parte que les toca" su responsabilidad en la revitalización de la industria regional
Daniel San Miguel del Hierro, secretario general de la Federación de Industria de CC OO Cantabria necesita con urgencia un plan industrial. Así lo entiende CC OO, que ve con preocupación cómo el sector languidece sin que nadie lo remedie. Por eso, exige al Gobierno y a la patronal que den un paso al frente y asuman la responsabilidad que cada uno y en la parte que les toca tienen en la reactivación de la industria como motor de desarrollo de la economía regional.

De lo contrario, avisa CC OO (el sindicato mayoritario en el sector), la actividad industrial continuará cuesta abajo y sin freno por una senda que durante los últimos cuatro años ya ha dejado en la cuneta a no pocas empresas y a más de 5.800 trabajadores, según estimaciones de la Federación de Industria de Comisiones Obreras.

Para su secretario general, Daniel San Miguel, Cantabria “no puede permitirse el lujo de dejar pasar la oportunidad de hacer de la industria un sector sólido, fuerte y diversificado, capaz de liderar el ansiado cambio de modelo productivo hacia una economía más eficiente y sostenible y un empleo más estable y de mayor calidad”.

“Y debe hacerlo con bases consistentes, no como ocurre ahora, donde el incremento del peso de la industria en el PIB regional –ha pasado del 17 al 20% en los últimos cuatro años, según sus datos-, se debe más a deméritos de los demás sectores, que han caído en picado, en especial el de servicios, que a méritos nuestros”, aclara. “Pero para eso” –subraya- “hace falta tiempo y una estrategia a largo plazo basada en el consenso de todos los agentes implicados, desde los empresarios y la comunidad científica e investigadora, hasta las distintas administraciones y los trabajadores”.
San Miguel, sin embargo, lamenta la escasa atención que los poderes públicos de la región prestan hoy a la industria o las trabas impuestas a su desarrollo -y cita como ejemplo el céntimo verde-, un sector que a finales de 2012 estaba integrado por 2.249 empresas y daba empleo a 37.600 trabajadores, según se recoge en el último Boletín de Industria publicado por el Instituto Cántabro de Estadística (Icane). A su juicio, este “desinterés” por la industria está provocando que muchas de las empresas del sector, especialmente las relacionadas con la automoción y la siderurgia, “se las vean y se las deseen para mantener el empleo, aunque no todas lo consiguen”. Así al menos se desprende de los últimos datos facilitados por el Servicio Cántabro de Empleo (Emcan), que reflejan que solo en los dos últimos años el número de parados en la industria en Cantabria se ha incrementado en 1.152 personas, al pasar de 4.196 que se contabilizaban en abril de 2011 a los 5.348 de la actualidad, lo que representa un aumento del 27,45%.

Una difícil coyuntura económica a la que, por desgracia, no han sido ni son ajenas empresas como Haulotte, Insago, Teka, Candemat, B3 Cable, Sniace o Bridgestone, que se han visto obligadas a cerrar o se enfrentan a serios problemas de viabilidad, y que también tiene su reflejo en los expedientes de regulación de empleo (ERE). Según cálculos de la Federación de Industria de CC OO, en 2012 se presentaron 159 expedientes, que afectaron a 4.194 trabajadores, de los que 3.676 lo fueron por ERE de suspensión, 357 de reducción de jornada mientras que los 161 restantes vieron extinguidas su relación laboral. Y este año las cosas no pintan mejor. Esta federación apunta a que solo en el primer trimestre ya se han presentado 55 ERE, que afectan a cerca de 1.800 trabajadores, de los que 118 han perdido su empleo.

Para CC OO, cambiar esta tendencia va a exigir “algo más” que la tan cacareada moderación salarial que reclaman los empresarios y que, en opinión de San Miguel, los trabajadores “ya han satisfecho con creces”. Y para corroborarlo ofrece un dato: el coste laboral por trabajador y mes en Cantabria en el cuatro trimestre de 2012 se situaba en los 2.392,2 euros, lo que supone un descenso del 5,3% con relación a un año antes, cuando era de 2.528,5 euros. Además, puntualiza, este coste es 204,5 euros inferior a la media del resto de España, que al final de 2012 se situaba en 2.598,7 euros mensuales por trabajador.

La financiación, el gran caballo de batalla

En su opinión, la pérdida de competitividad de nuestro tejido industrial no está tanto en los salarios como en otras cuestiones que, lamenta, “todavía están pendientes de resolver”.

Entre ellas, San Miguel alude en primer lugar a la dificultad de acceso al crédito que está provocando el estrangulamiento financiero de las empresas, de manera singular de las pequeñas y medianas, y al que se refiere como “el gran caballo de batalla” al que se enfrenta el sector.

Tal es así que San Miguel está convencido de que “más del 60% de los despidos recogidos en los ERE se podrían haber evitado si las empresas de la región hubieran podido acceder a créditos blandos para mejorar sus procesos productivos y adecuar sus instalaciones a las exigencias de un contexto económico cada día más globalizado”

En segundo término, el representante de CC OO apunta a la necesidad de ofrecer formación a quienes pierden su empleo en trabajos “para los que realmente se constate que existe una cierta demanda”.

Y lo aclara con un ejemplo: “muchos trabajadores del sector industrial que han perdido su empleo en los últimos años son mayores de 45 años que han desempeñado toda o gran parte de su vida laboral en un solo y específico puesto de trabajo. Pues bien, estas personas pueden perfectamente reciclarse con una adecuada formación en otros oficios como el de ajustador y operador de máquina-herramienta, una ocupación para la que en el pasado mes de abril se formalizaron 68 contratos en Cantabria, lo que representa un incremento de casi el 210% con relación al mismo mes del año anterior”, según recoge el último número del ‘Observatorio de las Ocupaciones’ editado por el Servicio Público de Empleo Estatal. O, siguiendo lo dicho por este organismo, en actividades económicas como la fabricación de vehículos de motor, remolques y semirremolques; la fabricación de productos de hierro, acero y ferroaleaciones; o la fabricación de productos metálicos, excepto maquinaria y equipo, tres subsectores que han registrado respectivamente 75, 91 y 230 contratos en abril pasado en la región, lo que suponen en cada caso una variación interanual positiva de más del 188, 116 y 78 por ciento.
Por último, San Miguel alude a la “elevada” factura energética, uno de los más importantes a las que deben hacer frente las empresas industriales, y que dispara los costes de elaboración de sus productos. Según sus estimaciones, el precio de la energía en España ha sufrido un incremento cercano al 72% en los últimos siete años, lo que la sitúa como la “más cara de Europa y le diferencia claramente de la tendencia seguida por otros países europeos como Portugal e Italia, en los que ha bajado”.
Para el dirigente de CC OO, esta realidad “nos debería hacer reflexionar a todos sobre la necesidad de promocionar el uso y gestión de energías alternativas”, una opción más limpia y sostenible que –recalca-, “además de permitir ahorros sustanciales supondría un importante nicho de creación de nuevas empresas y puestos de trabajo”.

 
La negociación colectiva, en el aire
Pero al margen de estas cuestiones, hay otra que desde hacen tiempo mantiene en vilo al sindicato: la negociación colectiva.
Según lamenta San Miguel, la patronal ha hecho hasta la fecha “oídos sordos” a todos sus requerimientos para formar la mesa negociadora del nuevo convenio de la industria siderometalúrgica de Cantabria –el anterior expiró en 2012-, del que dependen alrededor de 12.000 trabajadores, al tiempo que “se niega a cumplir lo pactado sobre incrementos salariales y actualización de tablas correspondientes al pasado año”.
Ante este escenario, que asegura “está creando un creciente malestar entre los trabajadores del sector”, San Miguel advierte de que “si la patronal continúa dando la callada por respuesta y sin acudir a nuestras convocatorias, no nos quedará otra que plantear movilizaciones”.

Asimismo, el dirigente de CC OO alerta de que otros 6.000 trabajadores “también tienen que renovar sus convenios propios antes de fin de año, por lo que anima a los responsables de sus empresas “a no esperar hasta el último instante para afrontar la negociación”.

Un proceso de negociación de los convenios necesario e imprescindible para garantizar los derechos de los trabajadores, ha entrado de un tiempo a esta parte en una “peligrosa dinámica”.Así, afirma que los empresarios están proponiendo “en algunos casos y en un mismo paquete la regulación temporal, la extinción de parte de la plantilla, la bajada de salarios y el aumento de la jornada” lo que -subraya- “además de ser un fiel reflejo del actual deterioro que vive el mercado de trabajo por culpa de la reforma laboral, solo ha servido para que las posteriores extinciones de empleo resultaran más económicas para la empresa”.

Confianza en el futuro
Pero no todo está perdido. Aunque San Miguel sostiene que, para recuperar el concepto de Industria que CC OO reclama, hace falta una “auténtica política industrial integrada para toda Cantabria, y no la suma de unos cuantos planes industriales locales”, este responsable sindical reconoce el esfuerzo realizado por muchas de las principales empresas del sector siderometalúrgico –Nissan, Global Steel Wire, Tycsa, Trefilerías Quijano, Robert Bosch, Gerdau, Evobus, Industrias Hergom, Talleres Orán y Edscha Santander, entre otras- para mantener sus plantillas mediante la firma de acuerdos a largo plazo con los representantes de los trabajadores. “Han sido esfuerzos compartidos que han supuesto sacrificios por ambas partes, pero que confiamos sirvan para asentar el futuro industrial de esta región, que lo tiene”, sentencia.

San Miguel quiere ser optimista. Está convencido de que si Cantabria apuesta por devolver al sector industrial al lugar que le corresponde como “fundamento de la economía regional y de la creación de riqueza y empleo de calidad, esta región “estará en mejores condiciones para hacer frente a los retos presentes y futuros”.



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