Los trabajadores y trabajadoras de la industria ejercen masivamente su derecho a la huelga para evitar quedarse sin futuro


La Federación de Industria de CCOO, con su secretario general a la cabeza, agradece que los trabajadores y trabajadoras de los sectores del metal, la minería y la energía eléctrica lo hayan dado todo para garantizar que la huelga general del 14 de noviembre fuera un éxito en el sector industrial. En nombre de la comisión ejecutiva federal, Felipe López traslada a todas las estructuras de la organización su más sincera felicitación y su profundo reconocimiento por el trabajo que desarrollaron antes, durante y después de la huelga.

 

Si algo es evidente este 15 de noviembre, es que la huelga general de ayer tuvo un tremendo impacto en el sector industrial de todo el país, al registrar un seguimiento que estuvo cercano al 90%. Lo que nadie puede negar es que los trabajadores y las trabajadoras de este país dijeron alto y claro, en las empresas y en la calle, que así no sale de la crisis, que este no es el camino y que hay alternativas que pasan por construir una industria fuerte, sólida y competitiva.

Durante las asambleas previas a la huelga general, la Federación de Industria de CCOO tenía la certeza de que en sus sectores se secundaría masivamente la huelga general. Los datos corroboraron esta impresión cuando pasada la medianoche se supo que los trabajadores y las trabajadoras del turno de noche prefirieron quedarse en sus casas. Horas más tarde volvieron a hacer lo mismo en el turno de mañana y en el de tarde. Quedaba claro: la huelga general del 14 de noviembre era un éxito en el sector industrial.

Pese a que a lo largo de todo el día el Ministerio del Interior, empeñado en considerar la huelga general como un problema de orden público, se empeñó en negar la evidencia, el consumo de energía eléctrica fue muy inferior al registrado un día antes. Los datos que tenemos lo confirman. Los trabajadores y trabajadoras de los turnos de noche y de mañana de buena parte de la industria española no acudieron a trabajar y, por lo tanto, el consumo de energía eléctrica cayó considerablemente hasta situarse en los 25.176 megawatios a las ocho de la mañana.

Esta cifra significaba que durante la huelga general el país demanda un 17% menos de energía que un día antes a la misma hora. Consumir menos energía a esa hora solo significa una cosa: la actividad económica del país se había parado y por lo tanto la huelga general iba por buen camino.

 

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