PARA CC.OO. DE CANTABRIA LA INDUSTRIA DEBE DE SER EL MUSCULO DE NUESTRA ECONOMIA









El tiempo nos está dando la razón a quienes sosteníamos que
la salida a la crisis no iba a venir de la mano de las reformas laborales.

Aquienes, como desde CCOO venimos reiterando desde hace muchos meses, defendemos
que lo que España necesita es un cambio de modelo productivo, no recortar
derechos y apretar aún más las tuercas a los trabajadores.
Un cambio de modelo en el que la industria tiene que desempeñar un papel fundamental por su capacidad de generar empleo estable y su demostrado dinamismo exportador. Un cambio que necesariamente debe de apostar por sectores estratégicos y de alto valor añadido para convertir de nuevo al sector industrial en el músculo de nuestra economía.

Porque si alguna enseñanza positiva podemos extraer de esta crisis galopante y
atroz, sobre todo en términos de empleo, es que las tasas de paro son menores
en aquellas comunidades autónomas, como ocurre en el País Vasco, en las que el
sector industrial representa un mayor porcentaje de su PIB.

Con todo, y aunque es verdad que el desempleo afecta con mucha mayor virulencia
a otros sectores -al terciario, principalmente-, no podemos olvidar que esta
crisis se ha llevado por delante más de 360.000 empleos en el sector
metalúrgico durante estos tres últimos años en España.

Además, muchas empresas del sector industrial se han visto abocadas a recurrir
a expedientes de regulación de empleo (ERE) para intentar sortear la difícil
situación actual.

En el caso de Cantabria, la industria aglutina cerca del 10% de los casi 45.000
desempleados inscritos en las oficinas de empleo de la región y gran parte de
los ERE presentados durante el primer semestre de este año.

Un goteo incesante de dificultades que, si no ponemos remedio, se convertirá
con casi total seguridad en la antesala de nuevos cierres patronales,
fundamentalmente de pequeñas y medianas empresas y talleres de menos de 50
trabajadores que se verán ahogados por la falta de liquidez y la imposibilidad
de acceder al crédito.

Por ello, desde CC OO hemos planteado la necesidad, y la urgencia, de alcanzar
un Pacto por el Empleo entre Gobierno, sindicatos y empresarios para tratar de
ayudar a remontar el vuelo a nuestra maltrecha economía.

A nuestro juicio, este pacto debe incluir un pacto de rentas sobre los salarios
y también sobre los beneficios empresariales, al tiempo que debe permitir
desbloquear la negociación de los convenios que están sin revisar, pero siempre
teniendo en cuenta algo que para nosotros es capital: del mismo modo que son
muy claros los mecanismos que existen para moderar el crecimiento salarial,
deberían de arbitrarse fórmulas concretas, y esa labor le corresponde al
Gobierno, que garanticen que se hace lo propio con los beneficios.

Igualmente, este pacto por el empleo debería venir acompañado de un pacto
fiscal que apueste por la suficiencia financiera, que permita una
redistribución de las cargas impositivas de forma equitativa, que combata con
medios y determinación el fraude fiscal, que haga aflorar la importante bolsa
de economía sumergida y que, en definitiva, posibilite incrementar los recursos
que estimulen la reactivación económica y la actividad privada.

Un pacto que, en este caso, no puede consistir solamente en la recuperación de
figuras como el impuesto de Patrimonio o Sucesiones, aunque también, sino que
debe ir más allá y proceder a una revisión de los actuales impuestos, tanto
directos como indirectos, garantizando la eficacia de figuras como las del
impuesto de Sociedades y bonificando exenciones únicamente a las empresas por
reinversiones productivas de sus beneficios.

Además, exigimos una auténtica reforma del sistema financiero que no afecte
solo a las cajas de ahorros, así como un verdadero contrato de formación y
empleo que dé cobertura a los más jóvenes y vinculado a una Formación
Profesional de calidad.

Solo bajo estas premisas, y en este contexto, estaríamos dispuestos a hablar de
una política de moderación salarial en la que, por otro lado, es esencial que
se garantice el control de los precios de los servicios básicos (agua, luz,
gas, transporte público…).

Seguramente llevar este pacto a buen puerto nos va a exigir esfuerzos a todos.
CC OO, en la parte que le corresponde, está dispuesto a realizarlos siempre y
cuando el Estado de Bienestar social prevalezca como objetivo básico y
elemental de las negociaciones.

En este sentido, la Concertación Social, cuyas conversaciones acabamos de
iniciar, se presenta como una excelente oportunidad para sentar las bases de un
futuro más esperanzador para los ciudadanos de Cantabria. Si lo conseguimos, el
mérito será de todos. No esperemos más y hagámoslo.

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